Eslovenia Información

Eslovenia, paraíso de cimas nevadas, ríos turquesa y costas venecianas, embellece sus tesoros naturales con una arquitectura armónica, una cultura rústica y una cocina sofisticada.

Belleza sorprendente
El país lo tiene todo: de las imponentes cumbres de los Alpes Julianos a la magia subterránea de las cuevas de Postojna y Škocjan, pasando por lagos y ríos esmeralda y un tramo breve pero hermoso de costa adriática. Su increíble mezcla de climas lleva las brisas cálidas del Mediterráneo a las faldas de los Alpes, donde puede nevar incluso en verano. Con más de la mitad de su territorio cubierta de bosques, Eslovenia es uno de los países más verdes del mundo.

Tesoros arquitectónicos y culturales
Pensar que toda la belleza de esta tierra verde está en la naturaleza no siempre es justo. La intervención humana suele tener un efecto positivo, como en el lago Bled, cuya pintoresca isla cuenta con una diminuta capilla barroca recortada contra un imponente castillo, conformando un todo armónico. El país tiene una fantástica variedad arquitectónica –de las localidades portuarias venecianas a las casas rurales de estilo húngaro de Prekmurje, la iglesia gótica de Gorenjska y el esplendor art nouveau de Liubliana–, museos prósperos y una cultura vibrante.

Aventuras al aire libre
Eslovenia es uno de los principales destinos naturales. Los lugareños disfrutan de vacaciones activas, a las que el viajero está invitado a sumarse. La lista de actividades es infinita; las más populares son el esquí, el senderismo y el excursionismo, además del ciclismo, que gana adeptos. Los ríos rápidos, como el Soča, son óptimos para el rafting, y también se pueden probar actividades como la equitación, los paseos en globo, la espeleología y el barranquismo. Quien se vea superado, siempre puede optar por tostarse al sol del Adriático.

Una cuestión de gusto
La cocina eslovena toma prestado algo de cada uno de sus vecinos –Italia, Austria, Hungría y los Balcanes–, sintetizando y reinventando platos para hacerlos suyos. Los eslovenos están obsesionados con usar solo ingredientes frescos y locales. El país es un destino de ensueño para los gourmets, y se pueden degustar combinaciones insólitas como las exquisitas bolas de pasta con patata, cebolleta y panceta, ensaladas aliñadas con aceite de semilla de calabaza o el hojaldre gibanica, un postre salvaje y pecaminoso. El vino esloveno tiene una calidad sorprendente, y los tintos y blancos regionales maridan bien con las especialidades locales.

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